miércoles, 11 de julio de 2007

Desiderio Arenas: Confesiones de un "indisciplinado"

Autorretrato dibujado por Chere Arenas


Cómo olvidar a la temida Banda del Chacal, que se introducía “sin antestesia en el Venezia”, esa que cantaba: “En la República de la Chimba para los beatos hay una iglesia y pa’ nosotros está el Venezia”. Y cómo no recordar los acordes de “Free Nelson Mandela” entonado por Quilapayún o la melodiosa “Señorita del vestido rojo (ajustado)” o “La pálida”. Todas son joyas cantabili compuestas por Desiderio Arenas, “El Chere”, ese poeta, músico, cantor, escritor, guionosta, padre y notable creador con facha de rockstar bajo el influjo de Jack Kerouac y devoto de Leonard Cohen –el canadiense de las canciones más tristes del mundo-. Influyó desde Los Ángeles Negros al Quilapayún. A veces extraña quien fue en Francia. Cultiva el encanto de la ironía que “apunta al ojo no al anteojo”.

.... Y Arenas dice:

“Nací el 27 de enero de 1950 en la Comuna de Bellavista en Santiago de Chile. Viví en el mismo barrio hasta diciembre de 1975, cuando me fui a Francia. Desde que regresé a Chile en el año 1987 he vivido en otras partes pero Bellavista (o Villa Bestia) será siempre mi país chico. Fue ahí donde hice el amor por primera vez, integré una pandilla de patos más o menos (no éramos enteramente malos), conocí a gente maravillosa, me detuvieron después del golpe, nació mi hija”.
“Aparte del colegio, estudié un año de Derecho en la Universidad de Chile, de doned fui expulsado sumariamente después de una historia un poco larga y, que con algunos retoques, conté en el libro ‘Lo que Bob Dylan se llevó’”

Mi juventud la pasé en la cresta de la ola, en el sentido que todas las revoluciones de esos años me fueron pescando a la edad justa: agarré los estertores del rock & roll, estuve con Los Beatles, con Jimmi Hendrix, con los hippies, con el MIR. Esa época, sin duda, me formateó el disco duro”

- ¿Quién te influenció de lo que leíste y escuchaste?
- No recuerdo que alguien en particular haya influido en mis gustos. En mi casa había muchos libros y mi relación con ellos era de total naturalidad. No he vuelto a sentir por la lectura un gusto tan grande como el que me procuró en mi adolescencia. En lo que se refiere a música, mis primeros enganches fuertes fueron con Los Beatles, la Nueva Canción Chilena y Joan Manuel Serrat.

- ¿Cuáles fueron ha sido tus paradigmas creativos en los 70 en lo 80 y en los 90?
- Considero paradigmas en la creación a María Elena Gertner, Angel Parra, el Pato Manns, Sandro, el Nahuel Jazz Quartet, Lee Harry Oswald, el Che Guevara, los muros de París de mayo del 68, Bob Dylan, Serrat, Pink Floyd, Queen, Bertold Brecht, Norman Mailer, John Irving, Rénaud, Georges Brassens, Sinbad el Marino... La lista sería interminable.

“Al futuro no veía nada”

- ¿Cómo te iniciaste en las canciones? ¿Qué no ha cambiado de esa época a esta?
- Empecé a cantar cuando estaba en el colegio, porque rápidamente me di cuenta que la guitarra era un excelente instrumento pa’ engrupirse a las minas. Debo haber tenido 14 o 15 años cuando miraba hacia el futuro, no veía absolutamente nada en lo referente a Roles, que tendría que desempeñar cuando saliera del colegio. Estaba desprovisto del más mínimo atisbo de vocación profesional y no era capaz de imaginarme trabajando (en el sentido bíblico, con sudor y sufrimiento), por lo que tuve que rendirme a la evidencia: mi única vocación real era la de ser un vago y me pareció que la música no era una mala forma pa’ iniciarme en el oficio.

- ¿A qué te gustaba cantarle en los 70’s, en los 80’s y ahora?
- Partí cantando en los 60’s como un típico cantautor de canciones-protesta (con raíz folk). A los 16 años participé en un programa en la radio Corporación que se llamaba “La juventud canta con Lota Schwager”. Era todos los domingos en la mañana en el auditorio de la radio donde cabía caleta ‘e gente. Se repletaba con puros pendex como los que estábamos sobre el escenario. Ahí yo cantaba como solista mis canciones con “profundo contenido social” y con otros dos pericos de ahí mismo formamos el conjunto “Ñancahuazú”, con el que grabamos el 68 un disco con una obra que yo había escrito y que pretendía ser una historia de Chile en 12 canciones. Viajamos cantando por todo Chile, en los lugares más insólitos y nos separamos después de participar en el festival de Viña del 70. Salvo una, que fue grabada por los Angeles Negros en su primer disco, ninguna de mis canciones fue conocida. Pero eso jamás me importó, porque igual lo pasé chancho.

“A comienzos de los 70’s, el rock me resonaba demasiado fuerte para poder ignorarlo y viré a una onda, medio Jim Morrison, con textos oscuros y desesperanzados y música que pretendía que fuera ‘rara. En el fondo era algo bastante snob y que al poco tiempo empezó a aburrirme. Entonces pensé que ya estaba siendo hora de probar otra de las múltiples posibilidades que el estado de vagancia me brindaba y me dediqué a la fotografía, dejando la música como un simple pasatiempo entre mis amigos”

“En los años 80’s cuando estaba en Francia y trabajé bastante con Quilapayún y con otra gente, pero fundamentalmente me dediqué a hacer música para teatro. Aunque, en general, música fue lo que menos hice durante los años que viví allá, pero ésa es otra historia”

- ¿Qué significó Francia para ti en la creación?
- Me permitió encontrar un lenguaje que se acomodaba perfectamente a lo que yo quería decir. El rock francés, en muchos de sus creadores, tiene la gracia de sonar francés y no anglo. No tienen miedo a mezclar el acordeón con la parafernalia rockera y saben que París es una ciudad tanto o más excitante que New York. Además, los textos son a otro nivel.

- ¿Y de regreso qué pasó?
- Cuando volví a Chile el 1987, llegué con una onda que agarré en París de una canción popular con alma rockera urbana, con humor y con muchos elementos del cómic. Todo lo contrario a la canción protesta de mis comienzos, pero que perseguía los mismos objetivos. Paralelamente a las canciones que hacía pa’mí, y que agrupé bajo el concepto de La Banda del Chacal, hice muchas otras pa’ la Tati Penna, la Isabel Aldunate y pa´’ otras minas. El Eduardo Peralta es el único hombre que ha cantado algunas de mis canciones. En los 90’s con la llegada de la democracia (cristiana), los lugares donde solía cantar empezaron a desaparecer. Entonces pasé al teatro, a la novela, a los guiones. En eso sigo ahora, más conscientemente vago que nunca.

Lennon, Mc Cartney y el Oficio

No será Lenno y Mc Cartney pero en Chile también hay duplas en el trabajo musical poético, y a modo de ejemplo que facilte la comprensión, están Horacio Salinas y Patricio Manns o Sergio “Tilo” González con Francisco Sazo. Hilando más fino, el Chere Arenas también influyó con su estética en la música chilena, además de sus interpretaciones por otros, y se pueden citar los trabajos con conjuntos como “Oficio de tinieblas por Galileo Galilei” (Arenas y Patricio Wang) o “Retrato de sandino con sombrero”, “París 1938” “Re-volver” (estas tres son de Arenas con Eduardo Carrasco), “Desaparición de Josefina (Arenas y Patricio Manns) y “Todas las lluvias” (Arenas y José Seves)

- ¿Cómo te vinculas a Quilapayun e Inti-Illimani?
- Con los Inti, mi colaboración fue mínima. Apenas hice el texto pa’ una canción. Con los Quila fue diferente. Ellos grabaron un par de canciones enteramente mías y otras con música del Pato Wang o con textos o músicas de Eduardo Carrasco.

- ¿Por qué no fuiste parte del Quila?
- No me integré al grupo; primero, porque nunca me lo propusieron (creo que porque canto mal y toco aun peor) y segundo, porque soy campeón panamericano de la indisciplina.

- ¿Cómo se explica que de canciones con alusivas a figuras como Sandino o Mandela en este tiempo aludas a piterpan? ¿Qué pasó?
- Un día el Carrasco me dijo que los Quila iban a canta a Nicaragua y que necesitaban una canción sobre Sandino, onda pa’ caer bien de entrada. De Sandino yo sabía poco casi nada, excepto una foto suya que había visto y donde aparecía con un tremendo sombrero y por eso le puse “Retrato de Sandino con sombrero”. El texto era una recopilación más o menos hábil de algunos lugares comunes sobre héroes. Mandela lo tenía más claro, porque era un símbolo mucho más actual de la lucha de los pueblos para liberarse de las dictaduras. Igual, la forma como enfoqué el tema estaba bastante lejos del arquetipo de la canción épica. Era más bien todo lo contrario. Me imaginé a una pareja que discutía de banalidades mientras, por la ventana, se colaba el grito de la historia exigiendo su libertad. No soy muy bueno pa’ hacer homenajes. En cuanto al piterpan, ¿te referís a un bodrio teatral en el que yo participé hace algunos años? Si es así, originalmente era una obra bastante interesante que fue tomada por un actor que no lo era y que tomó parte de mi texto pa’ hacer un espectáculo lamentable y que yo no asumo. Lo que sí reivindico es el complejo de Peter Pan, de no envejecer nunca. Como decía el Martín (otra vez), Peter Pan nunca torturó ni asesinó a nadie, a diferencia de Pinochet, de quien nadie podría decir que era inmaduro.

Lo bueno, lo “freak” y el bodrio

- ¿Cuáles son tus obras mejor logradas o las que más te gustan y cuáles han sido un desastre?
- En lo que respecta a las canciones, no hay una o algunas que pueda destacar como particularmente bien logradas. Pero si las pongo en fila, el resultado global me satisface plenamente. Juntas tienen un sentido que, solas, apenas lo insinúan. Pero pa’ no ser ingrato, tendría que mencionar “Cuando Valparaíso”, que tiene ene versiones (yo conozco como 6 y sé que hay muchas más), incluyendo una terriblemente freak, que es la versión del coro de los marinos que la interpretan cuando se celebra el día de las glorias navales en la gala que se realiza en el Teatro Municipal de Valparaíso y a la que asisten desde el almirante pa’ abajo. Y digo que es freak, porque el texto está basado en una especie de poema que escribí en el verano del 74, mientras estaba preso en el cuartel Silva Palma de la Armada, en el último cerro del puerto. La música tiene lo mejor de lo que aprendí con el Lucho Advis.

Escritos

La primera obra de teatro de Arenas que se estrenó en Chile fue “El Bar Zeppelín Blues”.
El “Bar Zeppelin Blues” .
“La escribí en Francia el 1984 y estaba muy influenciada por las películas policiales yanquis de los años 50 y por el cómic. Los ‘Tres corazones...’ fue un trabajo en colaboración con la Loreto Valenzuela”.

- ¿Cuál fue tu primer libro?
- "La playa de los alacranes" fue mi primera novela, no una obra de teatro. También escribí “Eclip-set”, que era un café teatro inspirado en el eclipse total de sol que hubo no sé cuándo y “Tres viudas y un funeral”, que era una comedia medio esperpéntica que pasaba en un cementerio. Tengo un par más de obras escritas y estoy esperando que alguien me las pida.

A los títulos anteriores se suman" Lo que Bob Dylan se llevó" y "Margot Loyola", correspondiente al segundo volumen de la colección “Nuestro Músicos" (publicado por la SCD).

“En estos días estoy terminando una novela y también estoy metido en otro libro pa’ la SCD sobre Luis Aguirre Pinto. También he escrito una cachá de guiones pa’ cine y pa’ televisión, algunos de los cuales se han realizado”.

Habla noble, juguetona, mordaz y chilena

- ¿Por que razón usas el habla común en tus creaciones?
- Una vez un periodista, que conocía algunas de mis canciones antiguas, me preguntó que qué había pasado con mi “lenguaje poético”, al que yo parecía haber renunciado en las canciones más nuevas. Yo le dije que rimar intensidad con profundidad, era tan fácil o tan difícil como rimar vinacho con vivaracho. El habla popular tiene una gran nobleza, es juguetona y mordaz, en constante evolución y, por último, es así como yo hablo y como habla la mayoría de los chilenos. Cuando grabé mi cassette, un periodista (no el mismo de arriba) me dijo que mis canciones le encantaban pero que si no me preocupaba que el lenguaje que utilizaba las hiciera incomprensible pa’ la población latina de Miami. Yo, siguiendo el ejemplo de Condorito, me quedé plop. Nunca he tenido la ambición de ser comprendido por los no chilenos.

- ¿Tu escritura se acerca más al humanismo, a la protesta a los hombres no inscritos en la historia de los grandes hombres oficiales a lo cotidiano o a qué?
- Yo diría que a lo cotidiano. Es ahí donde repercuten los grandes conflictos de la historia. Te voy a contar una pequeña historia. En mi época de intelectual de izquierda, yo me movía con bastante soltura en medio de los grandes conceptos, esos que se escriben con mayúscula. La Libertad, por ejemplo. Cuando estuve preso, la ventana de mi celda daba a la calle, justo donde había un paradero de micros y yo veía a la gente que llegaba, se subía a la micro, pagaba su pasaje y se iba. Entonces comprendí que la Libertad era un concepto vacío y que la verdadera libertad era esa otra, la que nos permite caminar por la calle, fumarnos un pucho, conversar una cerveza con los amigos, hacer el amor con alguna morena peligrosa... Pasa lo mismo con el Amor, la Verdad, la Justicia. Sólo la escala humana les da un sentido.

Preguntas y más preguntas

- ¿Cómo influye el puerto, el mar y la provincia en tu creación?
- En nada. Soy santiaguino y mis grandes y pequeñas historias han pasado acá. La única excepción es Valparaíso, pero el derecho a cantarle me lo gané en una sala de interrogatorios.

- ¿Qué sentido tiene la ironía en la creación en este tiempo?
- En este tiempo y en cualquier otro, la ironía es un recurso tremendamente subversivo, a diferencia de la tristeza, que es más bien desmovilizadora. Pero deber ser inteligente, La ironía en la boca de los tontos no pasa de ser un eructo.

- ¿Crees que el humor es una forma de rebelarse contra la autoridad efectiva hoy?
- Por supuesto, pero vale lo mismo que dije en la respuesta anterior. Hay que reírse del ojo, no del anteojo.

- ¿Qué se podría beber del folclore en Chile?
- Del folclore, en tanto que manifestación integral de la cultura popular, todo y hasta la última gota. Es la única manera de tener algo parecido a la identidad.

- ¿Cuándo una obra está bien lograda tanto en lo musical como en lo poético? (puedes ejemplificar)
- Aquí entramos al terreno de la más profunda subjetividad. Pa’ empezar, creo que en Chile hay un solo poeta que canta: Mauricio Redolés. “¿Quién mató a Gaete?” es lo máximo. Después venimos los demás. esos que el Peralta ha agrupado bajo el apelativo de trovadores, donde los textos son algo más sofisticados que en la canción “comercial”, pero que no vuelan tanto como pa’ ser considerados poesía. En esta categoría cabe incluso el Ricardo Arjona, que es un maestro en presentar los lugares comunes como si fueran descubrimientos portentosos.

- ¿Cómo percibes el panorama de la relación música poesía en la música chilena (o que se hace en Chile)?
- Partiendo de la definición anterior, creo que el Peralta es, lejos, el que ha conseguido la mejor síntesis, no sólo por los poemas ajenos que ha musicalizado, sino porque sus propios textos están llenos de ingenio y talento y con la suficiente ligereza como pa’ ser comprendidos a la primera escucha, requisito imprescindible en una buena canción popular. Ahora, si comparamos lo que se hace acá con las canciones anglo, por ejemplo, todos somos poetas de primer nivel.

- ¿Eres de la generación sellada por Kerouac, Ginsberg y Dylan?
- Tendría que decir que sí. En mi caso, Kerouac más que los otros dos. Con él aprendí que, en un viaje, lo importante está en el ir y no en el llegar. El fue un maestro de los vagos. Dylan fue un referente más generacional que personal. A mí me gustaba la mezcla de guitarra con armónica y en una época yo hice lo mismo, con un aparato que construí yo pa’ sujetar la armónica, pero estaba obligado a tocar en una sola tonalidad, así que renuncié.

- ¿Crees que el jazz se suicidó?
- Oficialmente, Charlie Parker murió de un ataque al corazón. Jamás se habló de suicidio.

- ¿Qué te parece Leonard Cohen? ¿Te internarías en un monasterio zen como él?
- Idolo, aunque me gusta mucho más como escritor que como cantautor. No me recluiría en un monasterio zen, pero sí pretendo hacer un largo viaje y antes de los 60.

- En Chile, ¿quiénes son los poetas benditos y malditos?
- Los malditos, Pablo de Rokha y Enrique Lihn. ¿Benditos..? Supongo que los que ganan el Nobel o postulan a él. En general, todos los que ganan premios de cualquier pelaje, ya sean literarios o de otra índole. No soy muy adicto a la poesía (el Martín, uno de mis personajes, decía que la poesía era la prosa de los que tenían poco que decir y así no estaban obligados a llenar la página de lado a lado), pero Rimbaud me movió el piso y me instaló al borde del caos. El influyó en mi ser, no en mi quehacer.

- ¿Qué atributos tiene un ídolo rockstar según tú?
- Jorge González, de pies a cabeza. Es el único que posee todos los atributos.

- ¿Con quién te sientes hermano de alguien en lo artístico?
- Diría que con el Peralta. Nos reímos con las mismas estupideces.

Respuestas y más respuestas

- ¿Qué es ser marginal para ti?
- Pienso que la marginalidad no es una opción voluntaria. Todos los que se dedican al asunto creativo, pretenden que sus canciones, sus libros, sus pinturas, sean conocidos por un máximo de gente. Es cierto que hay ciertas expresiones que, a priori, no son del gusto de la mayoría, pero la sociedad de consumo tiene un excelente olfato para detectarlas y es así como echa a andar su maquinaria para convertir a los marginales en best sellers. Nunca he sabido que alguno de estos reconvertidos se haya quejado por su súbita popularidad.

- ¿Cuáles son tus fantasmas?
- ¿Fantasmas en el sentido de fantasías o de temores ancestrales? Diría que no los tengo, en ninguno de las dos acepciones. Mi vida ha superado con creces todas las fantasías que tenía cuando joven y de mis temores aprendí que lo que no mata, hace más fuerte.

- ¿Cuáles son tus nostalgias, melancolías y añoranzas?
- Pocas, porque he vivido a concho y he hecho más cosas que 4 o 5 personas en el mismo lapso. Le he sacado el máximo partido a cada una de mis edades y miro p’atrás con alegría, pero sin nostalgia. A veces añoro un poco al que yo era en París, pero me dura poco. Estoy feliz siendo el que he llegado a ser.

- ¿Cuántos Cheres hay, cuántas veces has renacido?
- Yo diría que uno solo que se ha dejado llevar por los acontecimientos sin tener nunca la pretensión de ser capaz de determinar el destino. He renacido tantas veces como ciclos he atravesado.

- ¿Por qué escribes?
- Porque es una de las pocas cosas que sé hacer, por vanidad, por dejar un testimonio y, finalmente, ¿por qué no?

(entrevista realizada en el año 2003)








sábado, 30 de junio de 2007

Juan Mouras desempolva música chilena de viejos baúles

Encantado quedó Fernando García, el Premio Nacional de Música, estudioso de José Zapiola y profesor de música chilena en la universidad de Chile, cuando Juan Mouras le entregó su último trabajo, “Guitarra Clásica Chilena del Siglo XIX”, un CD que contiene el resultado de años de investigación efectuado por el guitarrista y compositor nacido en Puerto Montt.

El registro discográfico es interpretado por el dúo Juan Mouras y Guillermo Ibarra. Los arreglos son de Mouras, también lo es la recopilación del repertorio; ese que se solía ejecutar en las llamadas tertulias y que gracias al sentido de responsabilidad humano-musical del guitarrista y compositor no dejó se lo llevará el olvido.

Del disco, la novedad que más impactó a García fue la “Canción Nacional de Chile”, en una versión para guitarra y una edición del Himno de Yungay” (de José Zapiola). Ambas piezas además de ser un exquisito material educativo son parte de la memoria sonora del país, compilada por el empeño de un músico querendón de su raíz.

Mouras lleva un buen tiempo siguiéndole la pista a guitarra chilena, desde que se inició en esa ruta, cuando fue alumno de Jorge Rojas Zegers. En tal andar muchas han sido las sorpresas; algunas incluso inolvidables, como la protagonizada por una “señorita” de 90 años que en el sur del país le comentó que su padre era el organizador de las famosas Tertulias de Temuco y que ella era, ni más ni menos, una de las ejecutantes de aquellas veladas.

Poco a poco reunió partituras del baile de los abuelos y abuelas, y otros testigos de los festejos de antaño, donde nació el cuando, el rin, minué, cuadrilla, zamba, fandango, cielito y la pericona, entre algunas de las danzas que se popularizaron a través de este tipo de reuniones amistosas en las que se departía, tocaba música y se bailaba, llamadas tertulias y otras más populosas, conocidas como las chinganas a las que Zapiola –según Luis Vera Rivera- era asiduo.

Itinerario

Juan Mouras es discípulo de Iván Barrientos y Jorge Rojas Zegers, ganador del primer premio en el Concurso Nacional de Guitarra « Liliana Pérez Corey y activo militante de la vida musical chilena. Ha realizado presentaciones en EE.UU., Argentina, Bolivia, Dinamarca, Suecia (XV Festival Internacional de Guitarra de Estocolmo) y Venezuela (II y III Festival Internacional de Guitarra "Alirio Díaz"). Cuenta con una carrera en que ha sido elogiado por su talento, fuerza interpretativa y destreza técnica. Como compositor ha presentado: “Concierto Chileno para Guitarra y Orquesta de Cámara”, “Fantasía Latinoamericana” (para flauta, guitarra y violoncello), “Noche de Serenatas” (tres danzas latinoamericanas basadas en poemas de Ariel Vicuña), “Cuatro Cantos sobre Alturas de Macchu Picchu”, “La Parábola del Brujo” (para soprano, violín y guitarra, sobre un poema de Mario Miranda) y “Pax” (para oboe y cuarteto de cuerdas).

Su corazón sureño está arraigado en América Latina, donde nace su inspiración y reconoce que su guitarra se ha colmado de resonancias.

“A los tres años de edad llegué a Coyhaique, allí el mundo era blanco ese día porque estaba nevado y muy pronto conocí aires folclóricos entre "chilotes y criollos". Eso me marcó para siempre, porque esa naturaleza-balanza fue como el inicio de un mundo de fantasía, imaginación, contemplación o sea, creación y esa música fue el inicio de un caminar con los aires de tu tierra. Después tomé la guitarra y compuse muy naturalmente y había una búsqueda de lo folclórico. Más tarde con los primeros estudios y partituras de guitarra me acerqué a la música europea y admiré todo ese mundo. Entre esas dos vertientes estaba, cuando conocí la música chilena para guitarra del siglo XIX, que fue como recibir un regalo. Y claro que me di cuenta que darlo a conocer implicaba una gran responsabilidad, porque es un aporte a la cultura y memoria nacional. Por ello el CD se tomó todo el tiempo de preparación que consideramos darle, junto al guitarrista Guillermo Ibarra, hasta que postulamos al Fondart y lo grabamos. Esto nos ha enriquecido, nos ha reafirmado el respeto hacia la música popular y nos ha exigido hacer nuestras mejores interpretaciones, porque esa música merece lo mejor”, cuenta de su responsabilidad como músico, Juan Mouras.

- ¿Cuándo surge en ti la inquietud por indagar la música chilena del Siglo XIX? ¿Cómo fue el proceso de recopilación?
- Cuando era alumno de Jorge Rojas Zegers, en 1983 más o menos, él llegó un día con unas viejas partituras. No sabíamos muy bien de que se trataba, y las hicimos sonar. Tenían anotadas digitaciones y notas. Varias cosas nos llamaron la atención: primero sonaban muy bien, se notaba que el compositor o arreglador era guitarrista, y también que la persona que había usado esas partituras sabía de guitarra, porque sus digitaciones eran muy correctas. Finalmente era muy curioso que fuera impresa en Chile, cosa rara aún hoy, específicamente en Valparaíso por una Casa Kirsinger.

Así fue el encuentro con este material. Posteriormente, Jorge Rojas lo dio a conocer en conciertos, nuestro dúo posteriormente, y fueron llegando partituras del mismo público que decía: "Mi abuela tocaba de estas músicas, y aún tenemos algunas en la casa". Entonces surgieron partituras desde Valparaíso, Santiago, Temuco, Talcahuano, Concepción, Lota y también desde las llamadas "librerías de viejos". Y siempre estaban empastadas en gruesos álbumes, y muchas de ellas se repetían, lo que demuestra que eran muy difundidas, por ejemplo, la Zamacueca "White", la jota "El Guitarrico", el intermezzo de Caballería Rusticana, el pasodoble "Curro-cúchares", y la "Canción Nacional" entre muchas otras.

- ¿De qué se trata el repertorio del disco?
- Está basado en toda esta recopilación desarrollada por más de 15 años. Lo último encontrado fue un viejo libro empastado donde venía, por fin, el intermezzo de "Caballería Rusticana", que el célebre guitarrista español Antonio Alba arregló en Valparaíso, y que sólo lo habíamos visto en los índices de los catálogos, donde las casas editoras de música anunciaban sus publicaciones

Toda esta recopilación es como un espejo donde vemos retratada una época y su música. Zamacuecas, polkas, valses, la misma canción nacional (arreglada para tres guitarras en 1892), que corresponde a la música que se tocó y bailó en las tertulias de la segunda mitad del siglo XIX, e incluso las primeras dos décadas del XX. Un material absolutamente desconocido, y que nos introduce a viejos baúles o cuidadas bibliotecas, desde donde aparecieron las partituras. Esto último es el caso de la colección de Vicente Hernández de Temuco, quien fundó en esa ciudad la Estudiantina de Temuco. También en su casa organizaba tertulias y veladas musicales. En éstas participaban los maestros de música de la ciudad con mandolinas, guitarras, violín, violoncello y una flauta traversa. A través de la señorita Lucía Hernández Rivas, hemos tenido acceso a ese precioso material, y he buscado reconstruir esa "estudiantina de cámara" a través de arreglos.

- ¿Con qué sentido hiciste los arreglos?
- Era muy común en aquellos años realizar arreglos. Hemos encontrado muchísimos. Siguiendo esa costumbre de la época, y con la descripción de las tertulias en casa de Vicente Hernández en Temuco, me propuse reconstruir su sonoridad. Conocía los instrumentos que tocaban y el repertorio estaba allí, solo faltaba escribir los arreglos, porque sin duda, los que ellos hicieron fueron muy circunstanciales y se perdieron.

- ¿Qué valoras de la música latinoamericana y qué de la de tradición europea, en especial en el repertorio para guitarra?
- De lo latinoamericano la extraordinaria pasión para la música. Nunca olvidaré una interpretación que me ofrecieron tres músicos venezolanos, flauta, guitarra y contrabajo, en la ciudad de Barquisimeto. Tocaban un precioso aire tradicional, y de pronto al contrabajista le caían lágrimas de emoción...y luego a todo el grupo, y la transmitían con fiereza, entonces fue una gran lección, porque el arte debe ascender y transformar la materia, como la bailarina en punta de pies, sino no es arte, tal vez solo un buen mecanismo, o lo que sea. Y destaco a Villalobos, sus estudios para guitarra o preludios son maravillosos, y también a Barrios Mangoré, que recorrió todo el continente con su guitarra y su mate, dejando en cada lugar nuevas versiones de sus obras, porque medio las copiaba y medio las rehacía. Y de lo europeo me encanta la relación música-pensamiento del hombre. Por ejemplo, la música de Bach, tan racional (y apasionada) está en completa armonía con el movimiento de pensamiento de su tiempo, las teorías matemáticas o estudio del universo de Copérnico, etc. Y por supuesto los españoles son apasionantes, Sor, Tárrega, en que se puede penetrar a su tiempo a través de su música, que vibra en al aire con aromas y ambientes de entonces.

- La relación con la danza es bastante frecuente en la música de América Latina, ¿es así en el repertorio chileno para guitarra?
- Efectivamente en América Latina hay muchísimas danzas, y todas prácticamente se acompañan de guitarra a excepción de los ritmos negros en su origen. En Chile, la presencia hispana es enorme, y la guitarra está en todas partes, desde el norte al sur, pasando por Chiloé. Ahora, la guitarra chilena, según creo, está definida por esa modalidad de acompañamiento, y se comparte o complementa con sonoridades que vienen del guitarrón chileno, el charango, acordeón etc. De acuerdo a como a sido la historia y la música.

De guitarra en Chile se ha hablado desde siempre. Un viajero inglés, a principios del Siglo XIX anotaba "cada familia posee una guitarra, y casi todos los que la conforman saben tocar y cantar". Y es sabido que insignes personajes como José Miguel Carrera o Portales cultivaban este instrumento. Y En muchos cuadros del pasado podemos ver cuadros donde se toca guitarra y arpa.

- ¿Desde cuándo se puede definir a la guitarra chilena?
- La guitarra chilena se definió así cuando ya surgió una música chilena, danzas, como las zamacuecas que se supone llegaron del Perú, y otros bailes. Y muchas actuales composiciones chilenas para guitarra han encontrado su inspiración en estos ritmos, como los "Preludios" de Miguel Letelier, dedicados a Violeta Parra o la "Cueca bajo un Parrón" de Wistuba, la "Sonata" de Pablo Délano" o el "Concierto Chileno" de Juan Mouras.

- ¿Consideras que el descubrir el repertorio de las tertulias aporta a la identidad musical?
- Sin duda, ya nos permite descubrir toda una música que en su momento fue "la" música chilena de los salones del Siglo XIX, y además está en el alma nacional, en el inconsciente colectivo. Por ejemplo la polka "Me entusiasmo bailando", está inscrita en el folclore, de hecho, Violeta Parra la recopiló con otro nombre y en otras circunstancias, y la misma "Canción Nacional" provoca un gran impacto, porque en guitarras resulta más cálida, incluso más bailable, y se siente muy cercana.

-¿La guitarra chilena es, más bien -y todavía- guitarra española?
- Antonio Alba es el nombre artístico de un virtuoso guitarrista español, que se avecindó para siempre en Chile, primero en Valparaíso, donde arribó en 1892, y luego en Santiago. Fundó la "Estudiantina de Beneficencia de Valparaíso", publicó en Casa Kirsinger más de 200 obras o arreglos, y fue profesor de guitarra de una niña, que debe haber tenido mucho talento: su nombre, Liliana Pérez Corey, que llegaría a ser por muchos años maestra de guitarra del Conservatorio Nacional, hasta su muerte. Ella fue la profesora de casi todos los guitarristas chilenos que en distintos conservatorios han formado nuevas generaciones. Este inicio, sin duda, marca el destino de la guitarra chilena, cuya madre es la guitarra española. Posteriormente salieron los hijos, algunos muy fieles a las enseñanzas del hogar, otros más viajeros y allí estamos todos los guitarristas, iniciando el siglo XXI y creo que siempre con una sana actitud de búsqueda.

-¿Qué crees que define a la guitarra chilena del Siglo XIX y del XX y XXI?
- Pienso que básicamente y en primer lugar su cercanía con el folclore, el modo de rasguear o arpegiar. Me explico: tanto Antonio Alba, guitarrista español que vivió en Valparaíso a fines del S. XIX y Albert Friedenthal, pianista y musicólogo que ofreció conciertos en Chile a fines del S. XIX, recopilaron y publicaron varias canciones que eran ya tradicionales, como "El Tortillero": "Noche oscura, nada veo". Y el acompañamiento que ambos escriben, que corresponde a la guitarra que ellos escucharon, es el mismo. Es un modo de tocar característico, que después pasó por Violeta Parra, por Victor Jara. Y en el siglo XX este concepto se amplía a "lo chileno", como puede ser el paisaje. Y me recuerdo de un notable compositor para guitarra Darwin Vargas, que vivió en Talagante. El viajaba todos los días a Santiago y Valparaíso donde fue profesor de la UC. Y me contaba que sentía, o presentía en sus obras la presencia del campo chileno, como el de Talagante, la presencia de la cordillera y el mar, que veía todos los días, cuando viajaba. Eran factores determinantes en su inspiración, y en sus obras aparece el ritmo chileno de cueca o tonada, mezclado en todo su mundo sonoro. O Iván Barrientos, mi primer profesor de guitarra en Coyhaique, que en 1979 escribió la "Suite Aisén", con una muy emotiva descripción del estado del alma de un ser humano frente a la maravilla de la naturaleza de esa región, que puede ser en un mismo lugar delicada, agreste, blanca de nieve o verde de bosques. Todas esas formas de ver la guitarra, van más allá de un modo de tocar, y aparece una guitarra que resuena chilena en cualquier parte, porque está vibrando con lo profundo de nuestra tierra.

- ¿Cómo percibes la actividad guitarrística en el país? ¿Hay mucha competencia?
- Creo que es un precioso momento. Pertenecer a un movimiento guitarrístico formado por una generación de muy buenos intérpretes es toda una gracia. Y cada cual desea tocar la guitarra cada vez mejor, y grabar su mejor CD o tocar su mejor concierto. Es lógico y oponerse a ello o molestarse, atenta contra el espíritu de superación propio del ser humano. Personalmente trabajo mucho siguiendo un camino propio y escuchando mi corazón. Tengo muchos sueños de interpretaciones, discos o composiciones por realizar y estoy cien por ciento metido en eso. Ahora, en nuestro medio, dedicarse a esta música es difícil, es un camino con tropiezos y aciertos y el éxito está en tocar con la misma dedicación e inspiración grabando un CD o en una escuelita de Huara, Primera Región, donde el auditorio se enternece y te premia con sus aplausos, escuchando un concierto de guitarra por primera vez.

(24 de enero 2003 / por Milena Bahamonde)

Patricio Anabalón: "Todo poema es musicalizable"

"Me interese por musicalizar las obras griegas, debido a que gracias a la amistad de dos amigos poetas: Fidel Améstica y Marcelo Uribe, puede conocer a muchos autores griegos desconocidos para mí. A través de ellos conocí a uno de los mejores traductores de la poesía griega, Miguel Castillo Didier, con quien comenzamos a preparar un disco de poetas griegos musicalizados", comentó el músico.

- ¿Qué cercanía ves a los poetas griegos con América Latina?
- La cercanía de los poetas griegos es con la historia de la trova, los primeros trovadores justamente fueron los aedos griegos y su influencia ha marcado toda la literatura occidental.

Nombres, alquimia y más

Anabalón ha publicado dos libros de poesía y varios discos compactos además del mencionado "Itaca", como "Verbos de sal" (2001) y "Poemas árticos", la musicalización de algunos poemas de Vicente Huidobro y el disco "Hojas de Invierno".

En julio del 2003 sumó un nuevo trabajo de musicalizaciones en la placa "Pobre de ti si te mueres", con versos de los poetas chilenos David Turkeltaub y Manuel Silva Acevedo.

Anabalón es uno de creadores de la nueva generación de músicos que se reconoce y declara apasionado por la poesía y por la música. De sus inicios recuerda: "Me descubrí trovador cuando comencé a vincular la poesía a la música. Desde niño estuve relacionado a ambas artes, pero fue con mis primeros estudios de guitarra clásica, cuando me interesé en estrechar la magia de la palabra con una sonoridad paralela a la propia del poema. Desde entonces, he investigado mucho acerca de lo que significa ser trovador, y cada día me siento más identificado con esa denominación".

-¿Quién es el poeta qué más ha influido en tu obra?


-Son muchosS en mi adolescencia, profunda fue la influencia de los poetas surrealistas europeos y latinoamericanos. La obra de poetas chilenos, como Huidobro, Teillier, Gómez-Correa, Arenas, Cid y Rosenmann Tabú. Las obras de los poetas griegos, como Kavafis, Ritzos y Seferis. Y la obra de muchos poetas amigos, como Gustavo Donoso, David Turkeltaub, Manuel Silva Acevedo, José Miguel Vicuña y Waldo Leyva.

-¿Qué autores y cuáles obras te parecen fundamentales en el desarrollo de la música chilena?
-Para mí hay un trabajo que resulta fundamental en relación al tema de musicalización de poesía y corresponde al trabajo realizado por Ariel Arancibia con los poemas de Oscar Castro (interpretado por Los Cuatro de Chile, Héctor y Humberto Duvauchelle). También es fundamental la obra de Eduardo Peralta, quien siempre ha posicionado el término de trovador, musicalizando a nuestros poetas y traduciendo y cantando a los grandes trovadores de la historia. Otros trabajos que son sumamente interesantes y que resultan importantísimos a la hora de realizar un inventario de los poetas de nuestro país, desde el punto de vista de su musicalizaciones son los de los porteños Osvaldo "Gitano" Rodríguez y Payo Grondona.

-¿Cómo asumes la instalación de un nuevo lenguaje, la ruptura y la vanguardia poética que significó Huidobro en tu trabajo con su obra?
-Huidobro tiene una influencia trascendental en mi trabajoS es la corriente alterna, el camino paralelo que durante la historia ha sido una característica también de los trovadoresS Octavio Paz decía que era "el oxígeno invisible". Su obra me sigue cautivando y maravillando, es una fuente inagotable de asombro y magia, y la asumo con la admiración y el respeto que se merece un poeta de tal magnitud.

-En tus creaciones, ¿subordinas la música al texto o vise versa?
-Intento de que no exista subordinación alguna, trato de que exista una comunión, un hermanamiento entre la música y la poesía.

-La nostalgia, la espera y el desamparo parecen ser un eje en tu trabajo ¿lo son?
-Efectivamente lo son, pues en definitiva son elementos que nos rodean constantemente y sobretodo en estos tiempos. Hablo no sólo de la nostalgia y el desamparo individual, sino que además del desamparo colectivo, que nos abraza en todas nuestras condiciones. En este sentido, el creador debe ser fiel a ese ejeS su propio eje; sobretodo hoy, en que estamos inmersos en una cantidad de producciones que sólo le son fieles a los parámetros comerciales.

-¿Puedes comentar cómo trabajas el ritmo en un texto cuando lo musicalizas?
-El ritmo está implícito en el texto poético, y es justamente este ritmo, junto al motivo poético, lo que debes conjugar con la música, de manera que ambas partes puedan ser una sola, lo más armónica posible.

-¿Cuándo un poema es musicalizable y cuándo no lo es?
-Creo que todo poema es musicalizable, lo difícil puede ser la búsqueda de esa música latente en el poema.

-¿Crees que en la forma canción es posible expresar todas las formas poéticas?
-ClaroS como te decía anteriormente, creo que todo poema es musicalizable, de modo que cualquier forma poética, puede ser transmutada por la alquimia de la música y ser llevada a ese formato de canción.

-¿Qué sentido tiene hacer canciones para ti?
-Tiene un sentido vital, forma parte de mi cosmovisión y de mi quehacer cotidiano. Como decía Conrado Nalé: "Qué sencillo / es a quien tiene corazón de grillo / interpretar la vida esta mañana", y efectivamente para mí, todo lo puede resumir una canción, un poema. Hoy, en que casi todo parece estar más deshumanizado, la poesía (a través de todos sus formatos), es un instrumento regenerador de nuestras raíces más profundas.

(Por Milena Bahamonde)

Mario Rojas: Desde los arrabales nace un sitio de cuecas choras

29 de Agosto del 2001
por Milena Bahamonde

Por primera vez, gracias a la iniciativa de este creador, se tendrá acceso directo a un contundente material cuequero que abarca desde aspectos históricos hasta testimonios de cultores del ritmo nacional.

Escuche un tema interpretado por Pablo Ugarte y Juan de Dios Parra, cultores jóvenes de cueca.

Así nomás, en un gesto generoso con sus saber, Mario Rojas, el ex líder de DeKiruza y compositor de la música de El Desquite entrega a todo el legado de las tradiciones de vida alegre de las zonas marginales en la página web que lanzará el 4 de septiembre, cuecachilena.cl.

Luego de pasar un buen tiempo dedicado a compartir e investigar los cantos de Roberto Parra, Hernán Núñez, Los Chileneros y Héctor Pavez y Los Santiaguinos, Rojas almacenó en el disco duro de su computador tal cantidad de información, que bien podía hacer un sitio. Dicho y hecho: el resultado en parte ya está en la internet como un espacio en que temáticamente se compila una buena parte de las creaciones chilenas y que además servirá como puente para el anuncio de actividades culturales.

“Pa’ serte bien honesto nunca me he sentido un investigador. Esto ha sido una cuestión fortuita, simplemente pasión por la música, por la cueca. Es un homenaje a mi padre cuando hago cualquier cosa que tiene que ver con la cueca de él. Además, soy amigo de los cultores, siento que hay comunicación entre nosotros. Eso no es fácil, ellos pertenecen a un circuito que es muy difícil de acceder por los códigos que manejan. Tenemos un hilo bien familiar que me ha permitido salir, tomarme un copete con ellos y pegar una cantá”, contó el músico.

El sitio digital aporta la historia de una expresión urbana y entrega testimonios "juntos pero no revueltos" de Nano Núñez y Roberto Parra. Augurando para pronto uno de Baucha, Luis Araneda, Perico Chilenero, Fernando González Maraboli y Segundo Zamora, entre otros. Es que Rojas es un buzo de las profundidades urbanas que reniega de las superficies.

"Confieso tener prejuicios y mucho recelo con su enseñanza formal, odio el agotador y majadero esquema didáctico de los tres pasos pa'llá y tres pasos pa'cá. Me carga el uso instrumental de la cueca que exalta valores patrióticos. Además, estoy convencido que ningún grupo de canto y danza existente ni siquiera "salva" en su capacidad interpretativa, musicalmente hablando. Si puede servir como declaración de principios, lo digo con todas sus letras: 'Esa cueca no es mi cueca'", dijo.

El estilo de Rojas no tiene nada que ver con una tradición estereotipada. Todo lo contrario, lo que le interesan son las expresiones vivas de los bajos fondos.

- ¿Crees que la cueca está vigente?

- Fue un fenómeno de origen urbano que se generó en Santiago, Coquimbo y Valparaíso, en especial en los puertos. En la capital a finales del siglo XIX y principios del XX se cultivaba en los arrabales de la cuidad. En los años en que Santiago llegaba hasta el Matadero, Estación Central y el barrio la Chimba. En esos sectores se desarrollan hasta hoy los genuinos cultores de cueca.

“No es lo mismo que uno se sienta motivado y se interese por aprender los tres pasos pa’ llá y pa’ca que la gente que ha desarrollado un culto por la cueca a través de los años y lo ha hecho parte de su vida, como el Baucho, un cantor que tocaba cerca de la calle Borja arriba de los carretones de su papá”, comentó.

El Baucho es uno de los integrantes de Los Chileneros, el conjunto encabezado por Nano Núñez, un músico templado en los bajos fondos, donde el susodicho baile nacional estremece a los callejones. Él presume que aprendió cuenca 'onde La Carlina. Ahora, ya mayorcito, es uno de esos cultores de los circuitos cerrados de cantores que no aceptan a cualquiera.

Consecuencia de la globalización

En la página destaca un espacio dedicado a la literatura y la cueca. Ahí se registran estractos de puño y letra de diversos autores, como el de Nicomedes Guzmán que en El Roto dice:

Por las aceras, la humanidad del suburbio desparramaba su fatalismo sin manos de luz para contener una esperanza: mujeres panzudas, rodeadas de chiquillos descalzos, piojosos, con mantas de saco; borrachines que dormían con la cabeza puesta sobre sus propios vómitos, con el vientre a la vista; jugadores de chapitas tintineando monedas entre las manos sucias; grupos haciendo rueda a una pareja que cuequeaba, al son desafinado de una guitarra rota y del voceo hueco de una cantora ebria: Para qué me dijiste/ que me querías/que sólo con la muerte/me olvidarías.

Además, entre los antecedentes de esa forma de cantar en rueda se establece una relación con el canto complejo a la daira de los árabes, difundido por la dinastía de los Omeyas, por medio de la escuela de Medina.

Ésta es muy similar a la rueda chora de las cuecas suburbanas. Ahí un cantor saca un verso, la cuarteta y el que está a su derecha hace una siguiriyas. Luego, el siguiente crea otra siguiriyas y el cuarto remata.

“La cueca es una actividad social. Es una lucha, una guerra por quien tiene el pito más alto. Acá el virtuosismo y la manera de cantar juegan un papel muy importante. Durante el Siglo XX nos acostumbramos a esta cueca de escuela, de magisterio, donde aprenderla es cosa de principiantes. Esto la desacreditó hasta transformarla en una expresión para esos grupos de canto y de danza que tienen una pésima interpretación musical que no se acerca a lo que es una cueca campesina, pero reconozco que hacen buenas coreografías ”, precisa el músico.

- ¿En ese sentido ya no es tan vigente entonces?

-Dentro de la cueca televisiva, no lo es. Lo que nosotros escuchamos en general no representa al roto chileno, pero sí lo encuentras en Los Chileneros, en Los Santiaguinos, en Pepe Fuentes, que cantaba con Los Tres, y en Jorge Montiel.

- ¿Qué vínculo hay entre la cueca y otros ritmos latinoamericanos?

- Nuestra expresión es hermana del tango, del vals peruano, del bolero y del blues, que son melodías urbanas que nacen y se desarrollan a la sombra de una sociedad pre industrial. Es un fenómeno entre hombres. El roto es el huaso cimarrón que abandona el feudo para ir a nuevos trabajos, que aparecieron en el Siglo XX. Ellos van a buscar el salario en una actitud distinta al siervo de la tierra. Estos grupos que acuden a las chinganas y a las casas de niñas, son los que cantan cueca.

- ¿Es una "vergüenza" no?

- Sí, es el oprobio del Chile ilustrado. Originalmente la cueca se llamaba chilena y con ese nombre viajó Argentina, Perú y a México, donde todavía se le conoce como tal. Nosotros exportábamos el concepto de la vida alegre chilena. En Perú y en Bolivia se copiaba el estilo de la casa de puta de acá.

- ¿Qué pasa con la zamacueca?

- Ella viaja desde Lima a Santiago y produce el detonante para que la cueca se desarrollara musicalmente, porque como fenómeno social ya existía. La chilena llegó a Perú y allá en la Guerra del Pacífico le cambian el nombre por marinera, en homenaje a los héroes navales.

-¿Cómo se integra este género con las nuevas generaciones?

- En este momento hay un renacer y todo un cuestionamiento. Lo sé porque estoy en contacto con muchos músicos jóvenes, incluso he dado tres sesiones de taller de cueca en las escuelas de rock. La curiosidad es muy grande también entre músicos ya consagrados. Hay un interés por descubrir la verdad detrás de este montaje del huaso y la china que nosotros vivimos durante el Siglo XX. Esto es un montaje de la cultura oficial como para elevarlo al nivel de las banderas, pero que no representa al culto de la cueca.

-¿Qué sucederá cuando estos "viejos" desaparezcan?

- Siento que ha renacido un espíritu nuevo. Así tiene que ser, porque es un ciclo más de la globalización, no exclusivo de Chile. No es que acá caprichosamente a los jóvenes les haya dado por la cueca, sino que corresponde a un cuestionamiento natural. El rock tiene sus limitantes, pues es el detonante de todo un movimiento de globalización en torno a la cultura. Pero una vez que se agota lo natural, surge el interés por la propia identidad. Ese proceso lo estamos empezando a vivir y yo lo siento así con los cabros con que me junto.

(29 de agosto 2001/Milena Bahamonde)

Hector Pavez: Un cronista de la música

Héctor Pavez, el músico e investigador que revitalizó la escena de las expresiones folclóricas, y Anaís Pavez (su hermana), ofrecerán un recital denominado Voces del Pueblo, Jara, Pavez y Alarcón, con las canciones menos editadas de estos tres artistas. La convocatoria es para el 8 de febrero en el Auditórium Pedro Aguirre Cerda (Curicó 564, esquina con San Isidro).

"Elegí el repertorio de Víctor Jara, Héctor Pavez y Rolando Alarcón porque son grandes músicos, denunciantes de la injusticia y de los momentos dolorosos que ha vivido Chile. Ellos, en sus versos, cantaron con valentía y presencia estas cuestiones”, explica el cantor.

Héctor Pavez Pizarro sigue la huella de sus padres, Gabriela Pizarro y Héctor Pavez, dos grades folcloristas del país. Aprendió de ellos a compartir en terreno con la gente para conocer las diversas formas de pensar, de hablar y de ser que pueblan el país, y recién después de impregnarse del ambiente, empieza a crear.

Su primer registro fue "Navidad Campesina”. Luego, integró el conjunto Millaray.
En 1980 realizó el primer viaje de investigación a la isla de Chiloé, bajo la asesoría de Gabriela Pizarro, comenzando ese año la carrera como solista y con posterioridad estudió investigación musical en la Facultad de Música de la Universidad de Chile.

A la fecha cuenta con las grabaciones: “Canto chilote” (1989), “Cuecas regionales”, “Norte Grande”, “Valparaíso”, “Songs & dances from Chile” (grabado en Inglaterra para el sello internacional de música étnica y folklórica del mundo ARC Music, durante una gira artística por Europa realizada en 1997), “Cantares y danzares de Chile” y “Cantos de ayer y hoy”.

Sin duda que Pavez Pizarro es un especialista en la música centrina, nortina, y sureña de Chile, pero en particular domina el repertorio chilote, del que sabe cada detalle y explica así:

“La danzas típicas de Chiloé son el cielito, la nave, el rin, entre otras. Sucede que hay danzas que son propias de la isla y otras que no lo son. Por ejemplo el vals no es de la isla, también se canta en otras regiones, pero si cantamos “El lobo chilote” todo el mundo la reconoce como de allá. La trastrasera es una danza propia de la isla, no se baila en otro lugar que no sea Chiloé. La Malaheña, una danza antigua, un lamento que es una pieza única y no se ha encontrado otra pieza como esa.

- ¿Y la pericona?
- La pericona también es de allá, pero tiene una estructura musical española pero además, si la estudias puedes ver que la acentuación es totalmente indígena. Es una danza en la que hay una mezcla.

- ¿Esa misma forma de mezclar mundos opera en tus temas, por ejemplo cuando citas una pieza de Bach y subyace un ritmo chilote de base?
- Eso es folclor, porque tomas algo y lo proyectas hacia las nuevas generaciones. El hecho de mezclar o usar nuevos elementos musicales es para que se motiven nuevos músicos, para tocar la sensibilidad y estimular a que ellos vayan creando.

-¿Qué es música chilena?
- Todo lo que se crea aquí puede ser música chilena; el rock, el blues, el jazz, pero que tenga una raíz acá.

- ¿Esa raíz con qué tiene que ver?
- Con el contenido, con el ritmo, con lo social, con la poesía, con las estructuras melódicas, con la forma de tocar la guitarra, con la manera de ejecutar los instrumentos. La música chilena es lo que podemos crear a partir de nuestra identidad y para eso hay que tener identidad.

- ¿Qué te parece la actual generación de músicos?
- Hay bandas muy buenas ahora pero noto que no tienen una base histórica del canto popular. Los músicos actuales no estudian, no investigan. Por ejemplo, en el hip hop, que es un movimiento de la calle, que viene de la denuncia, podrían crear un hip hop chileno y para eso tendrían que estudiar con la gente del ambiente, con los cuequeros, con la gente de los bares, con lo payadores, porque los hiphoperos son payadores contemporáneos, incluso, podrían hacer hip hop en décimas. Podemos crear movimientos y chilenizar las expresiones, darles nuestra impronta.

- ¿Qué significa la chilenización que mencionas?
- Dirigir los temas hacia nuestra cultura, por ejemplo, que no ocurra que nuestra cultura se adapte al axé o que en vez de hacer batucadas hagamos batucuecas. Con el 3/4 y el 6/8, que corresponden a nuestros ritmos pueden ene cosas. Acá mucha gente mira al folclor como algo que estático, viejo, añejo, tradicional, pero yo pienso que el folclor puede ser contemporáneo y mirar hacia delante.

-¿Dónde queda el folclor cuando la ciudades son cada vez mayores?
- El difícil que el folclor muera, siempre está presente en la forma de ver de las personas, por ejemplo, en un bar de Matucana, en Santiago, te encuentras con un compadre tocando una tonadita mientras almuerza la gente. Ahí está. El folclor se esconde en las cuatro paredes, porque evita ser bombardeado, pero siempre está presente.

-¿Ha cambiado el folclor con el desarrollo de la tecnología?
-Sí. El folclor, técnicamente, ha ido cambiado. Ahora, por ejemplo, el folclor suena más fuerte, tiene más presencia musical, se han desarrollado más las creaciones musicales, los arreglos son más innovadores. Te hablo, haciendo referencia a lo que ha pasado desde el año 90 más o menos, en esa etapa empecé a incluir instrumentos electrónicos.

-¿Eso te fue cuestionado?
- Fui tremendamente criticado, me sacaron el pellejo.

-¿Por qué lo hiciste?
- Porque el folclor tiene que renovarse, porque es como la vida, y la vida se vive. Si encuentro a alguien muerto no puedo aprender nada de él. Aunque es cierto que puedo tomar mi guitarra, afinarla por transporte y me canto una tonada del año ñauca y a la gente le va a gustar mucho pero también puedo hacer una canción contemporánea. Para mí el folclor tiene que ir hacia delante.

Responsables

A Héctor Pavez le importan las temáticas sociales. Rente a un hecho cotidiano, le brotan las reflexiones, como aquella que cueca que nació al día siguiente que murió Gato Alquinta.

Al Gato Alquinta
Lloraré otra guitarra se apaga
Lloraré en esta tierra chilena
Lloraré en Coquimbo al Gato Alquinta
Lloraré se lo llevó una sirena.

Los Jaivas se desarman
Lloraré en este suelo
para seguir cantando
Lloraré allá en el cielo
allá en el cielo si
Lloraré cueca dolida
tengo el alma en un hilo
Lloraré por tu partida.

Se juntan los artistas
despidiendo al Gato Alquinta.

(Héctor Pavez )

-¿Por que trabajas la temática social?
-Porque los poetas son responsables de los momentos de su país, son verdaderos periodistas de lo que es el canto popular.

-¿Son cronistas de la música?
- Exactamente. El poeta cumple una vital posición en la vida social.

-Hoy existe una oferta amplia de producciones musicales ¿hay un movimiento que aglutine a la canción?
- Ahora no existe un movimiento social-cultural-musical, como se dio con el neo-folclor o el canto nuevo. Pero hay gente que está trabajando en eso, que está tratando de crear un movimiento. Y no existe porque hay mucha competencia. La televisión es tan fuerte que tienes que estar luchando tanto que terminas peleando por tu necesidad y te olvidas del compañero. Además, creo que en la actualidad no existen líderes culturales creíbles y los que hay no están apegados a la realidad de los artitas. No hay un René Largo Farías, que era una persona que estaba ahí. No hay una Violeta Parra que organizaba cuestiones. Falta ese liderazgo que tenía la Gabriela Pizarro.

-¿Y los productores qué hacen?
- Bueno, todos queremos ser grandes artistas, porque la sociedad se nos muestra así, por ejemplo, una “cabra” como la Soledad de 20 años aparece cantando a “todo cachete”, y se ve estupenda, fantástica, pero no nos dicen que ella empezó a cantar a los 9 años, y que estuvo en todos los bares habidos y por haber en Buenos Aires.

Tenemos tan arraigada la idea de lo mercantil-frívolo, que hoy todo tiene que pasar por la plata y es tan poco reconocimiento a lo artístico. En la actualidad la gente es súper insensible al arte. Cada vez quieren ver cosas más espectaculares, y frente a lo que es sencillo, lo autóctono hay una insensibilidad terrible.

- ¿Quiénes son los llamados a invitar a participar de la música a la gente?
- Indudablemente que los artistas nacionales están dormidos y son poco luchadores. Acá tienes dos posibilidades: O cambias el mundo o te quedas sentado en tu sillón y haces canciones para las Barbies, ahí ves tú tu idealismo. Creo que los artistas podemos hacer mucho.

Santiago / Milena Bahamonde

“Página web de Héctor Pávez”
http://www.hectorpavez.scd.cl/